sábado, 16 de abril de 2011

POLITICAS NATALISTAS Y ANTINATALISTAS EN EL MUNDO

Estas teorías han generado dos tipos de políticas con respecto a la población: las natalistas y la antinatalistas o maltusianas, que han sido asumidas indistintamente por todas las ideologías según sus intereses coyunturales. Incluso la misma ideología ha promovido una u otra política en distintos lugares y momentos.
Los nacionalismos han tendido a afirmar que la riqueza de un pueblo está en sus hombres, por lo que era necesario fomentar el crecimiento de la población. Además, esto les permitía tener fuerza de trabajo disponible.
Las posturas antinatalistas las encontramos, frecuentemente, en los países del Tercer Mundo, con problemas graves de desarrollo y superpoblación. Los escasos recursos no permiten mantener grandes contingentes de población y las autoridades tratan de proporcionar los métodos anticonceptivos más eficaces. Sin embargo, estos métodos o son caros para ellos, o chocan con trabas y tabúes sociales. La aplicación de la medicina occidental a los países del Tercer Mundo ha precipitado la transición demográfica, y la ha hecho más intensa, provocando desequilibrios y choques con la mentalidad de la gente, en lugar de ser un proceso secular como lo fue en Europa. No obstante, algunos países del Tercer Mundo son abiertamente natalistas por motivos religiosos, como ocurre en los países islámicos.
Las políticas natalistas las encontramos en la actualidad en los países desarrollados con bajas tasas de fecundidad, problemas de envejecimiento y que no desean recurrir a la inmigración. Sin embargo, en estos países las medidas maltusianas son una tendencia secular que están por encima de las políticas natalistas. Es posible que, en algún momento, los gobiernos consigan elevar la tasa de fecundidad, como en la España de los años 60, o en Europa y EE UU después de la segunda guerra mundial, pero sólo de manera coyuntural. Estas últimas generaciones son las más afectadas por el envejecimiento.
Las políticas natalistas también las hemos encontrados en los antiguos países socialistas, de la órbita de la Unión Soviética. Para ellos el triunfo del socialismo dependía del número de socialistas, que podrían extender la Revolución. Sin embargo, durante las crisis económicas estos mismos países adoptaron políticas antinatalistas. El caso paradigmático de país con política antinatalista es China, un Estado socialista pero con la mayor población del mundo, y con muchos problemas para mantener el nivel de desarrollo. En China se recurre a medidas drásticas para reducir la natalidad. Por ley el matrimonio es tardío, 30 años, y no se permite tener más de un hijo por mujer, se penalizan los demás. Lamentablemente el Gobierno no pone la misma energía en proporcionar métodos anticonceptivos. No es infrecuente que se recurra al aborto, la exposición y al infanticidio, sobre todo de niñas.
Las políticas natalistas y antinatalistas suelen responder a momentos coyunturales de la economía, pero lo cierto es que influyen poco en la tendencia secular de la transición demográfica. Se trata de buscar el óptimo de población, el equilibrio entre los recursos y las rentas necesarias para mantener una familia en la economía capitalista

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